El último de los thaûrim: ¿Cómo surgió? ¿Habrá más historias en el mismo mundo?

¡Hola a todos! Como algunos de vosotros me habéis pedido que os hablara un poquito de mi novelette El último de los thaûrim, he decidido hacer esta entrada para comentaros algunas cosas sobre esta historia y contestaros a las preguntas que me habéis planteado en redes sociales, así que espero poder responder a todas vuestras dudas.

¿Cómo surgió la idea?

Como algunos sabréis, mi abuela tuvo Alzheimer, por lo que intenté, en varias ocasiones, escribir sobre esta enfermedad tan conocida y a la vez desconocida. Sin embargo, todo lo que empezaba acababa en el cajón de los textos abandonados. Eran relatos repletos de rabia que no me gustaban y tampoco me servían para desahogarme. Con el tiempo tiré la toalla y dejé el tema, pero había una parte de mí que necesitaba exteriorizar todo lo que sentía, que necesitaba contar, de alguna manera, lo que había vivido. Por eso, cuando Literup Ediciones anunció el “Proyecto Válidas” vi la oportunidad perfecta para intentarlo de nuevo.

Hablar de una enfermedad como el Alzheimer en una novela de fantasía era un reto y este me animó a seguir adelante y empezar a idear el “Proyecto Humo”, una novelette que acabó convirtiéndose en El último de los thaûrim que conocéis. La historia tomó forma poco a poco gracias al apoyo y la ayuda de mis queridos piratas de tinta María Gómez Zúñiga, autora de Cuando recupere la esperanza; y Deivid León, autor de El honor del Dracofénix.

¿Cómo surgieron Vaalir y Magog?

En cuanto tomé la decisión de hablar del Alzheimer en una historia de fantasía, apareció Vaalir y su humo (nombre que hace referencia a la enfermedad dentro de la novelette). En mi caso, todas las historias comienzan siempre con uno de los protagonistas. Este aparece ante mí y poco a poco voy descubriendo detalles del aspecto, la personalidad y la historia de dicho personaje. El último de los thaûrim no fue la excepción.

Nada más surgir Vaalir se formó en mi cabeza la imagen del humo como metáfora del Alzheimer. Me pareció que tenía muchísima fuerza porque el humo, al igual que la niebla, es capaz de ocultar cosas, por lo que seguí adelante con esa idea.

En cuanto tuve claras esas dos cosas (el protagonista y la enfermedad), me vinieron las primeras frases de la historia, que podéis encontrar en el inicio del capítulo 1. Después de eso, el personaje de Vaalir se fue formando ante mis ojos a medida que escribía.

Magog llegó un poco más tarde. En un principio tenía pensado que el personaje que acompañara a Vaalir fuera un escudero. Sin embargo, cuando llegué a la escena en la que debería aparecer, la elfa surgió de la nada y se impuso. Me dijo su nombre, me enseño su aspecto y me contó su historia. No supe decirle que no porque me pareció maravillosa en todos los aspectos y me gustó el contraste que hacía con Vaalir.

¿Cómo fue el proceso de escritura?

Fue una carrera a contrarreloj. Tenía tres meses para escribir la historia, corregirla, que la leyeran los betas, volver a corregirla y enviarla. A eso había que añadirle que soy brújula y que hasta la fecha yo siempre había escrito novelas de 50.000 palabras o más y la novelette tenía que tener entre 20.000 y 30.000 palabras.

Por suerte me pilló en un momento de mi vida en el que podía dedicarle bastante tiempo a la escritura. Aprovechaba cualquier momento para ponerme con la historia porque no podía perder el tiempo. Escribí en la playa, en los tiempos muertos antes de las comidas, en los viajes en coche… Cualquier momento y lugar eran perfectos para sacar el portátil (o el cuaderno) y seguir. Cuando no escribía, pensaba en la historia o buscaba y escuchaba música que me inspirara.

¿Cómo surgió el wordbuilding?

Cuando surge el protagonista, siempre lo hace en un contexto socio-histórico concreto, así que cuando Vaalir apareció supe que la historia se iba a desarrollar en un mundo medieval. A partir de ahí, construí el wordbuilding a medida que escribía. Tenía unas bases claras (religión, reinos y razas), pero lo demás llegó poco a poco. Magog, por ejemplo, trajo su propia historia y con ella el wordbuilding se completó un poquito más.

Lo que tenía muy claro era que necesitaba un recurso para poder poner en contexto y contar pequeños datos del mundo que eran importantes para la historia, pero que podían entorpecer y detener la narración si los metía dentro de la historia. Fue María la que me dio la idea de incluirlos al inicio de cada capítulo. Esto me permitió meter no solo información importante sobre Ethirim, sino también expandir un poco más el wordbuilding e incluir pequeños extractos de obras de ficción dentro de la novelette.

¿Cómo fue escribir una historia tan personal?

En algunas ocasiones era sencillo porque me dejaba guiar por los protagonistas, pero en muchas otras resultó bastante duro. Quería plasmar lo que supone esta enfermedad para los que la padecen, pero también para las familias (lo que supuso para mí) porque el Alzheimer no solo arrebata recuerdos, sino que hace mucho daño a todos los que hay alrededor. Eso no lo sabía cuando nos dimos cuenta de que mi abuela lo tenía.

Escribir sobre la evolución del Alzheimer suponía desenterrar recuerdos dolorosos que no había compartido con nadie. Me documenté sobre las fases de la enfermedad para no meter la pata con el orden de los síntomas, pero sobre todo tiré de experiencia. Mentiría si dijera que no lloré. Algunas escenas fueron muy duras. Incluso durante la corrección se me escaparon las lágrimas.

Pero a pesar de ello, me permitió quitarme esa espina que no sabía que tenía clavada. Escribí esta historia para mí, para cerrar una herida que llevaba mucho tiempo abierta. Por eso mi mayor miedo, cuando me dijeron que me iban a publicar, era que la enfermedad no estuviera bien plasmada y que los lectores que hubieran o estuviesen pasando por lo mismo no se vieran reflejados.

¿Cuáles han sido mis influencias?

La influencia más directa de esta historia es El señor de los anillos, aunque también hay otros libros, como la saga de Canción de Hielo y Fuego, Neimhaim: los Hijos de la Nieve y la Tormenta y La Corte de los Espejos, que me han influido en mayor o menor medida.

Si hablamos de películas o series de televisión, me quedaría con Supernatural. Hay un episodio que me marcó mucho porque trataba el olvido. Por eso razón, uno de los capítulos de la novelette rinde homenaje a ese capítulo en concreto.

¿Habrá más historias ambientadas en el mismo mundo?

Si me seguís en Twitter es posible que hayáis leído algo, pero respondo por aquí también. ¡Sí! Habrá al menos dos historias más ambientadas en Ethirim.

Actualmente estoy trabajando en el “Proyecto Redhunter”, una secuela de El último de los thaûrim. Será una novelette independiente y autoconclusiva, por lo que se podrá leer sin haber leído antes El último de los thaûrim.

Nada más poner el punto final a El último de los thaûrim supe que quería escribir más sobre Magog. Al igual que la anterior, el “Proyecto Redhunter” estará narrado en primera persona por la elfa. Si queréis seguir mis avances con Thaûrim 2, podéis hacerlo en este hilo.

Además del “Proyecto Redhunter”, tengo la idea para otra historia que sucederá en Ethirim, aunque no tendrá ninguna relación ni con la novelette ni con los personajes.


Y eso es todo. Espero que os haya gustado la entrada y haya servido para responder las dudas que me planteasteis. Si queréis hacer más preguntas sobre esta u otra historia, me la podéis dejar en comentarios o en redes sociales. ¡Nos leemos!

Un comentario en “El último de los thaûrim: ¿Cómo surgió? ¿Habrá más historias en el mismo mundo?

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