Cómo nació “El cofre del hombre muerto”, relato seleccionado en Érase Otra Vez Entre Mundos

La colección Erase otra vez surgió con un “¿Y si…?”, pero se ha convertido en un proyecto que demuestra que puede haber más diversidad y variedad de temas en los cuentos clásicos y en las historias de Disney. A principios del mes de agosto se publicó una nueva entrega, Érase Otra Vez Entre Mundos, en la que participo con un relato.

Aunque ya hice un hilo de curiosidades en Twitter antes de que saliera la antología, quería también hacer una entrada para contaros cómo fue el proceso creativo, por qué elegí hacer este crossover y todas las dudas y los problemas que me asaltaron durante la escritura del relato.

En Érase Otra Vez la premisa era hacer un retelling de un cuento de Disney. Para Érase Otra Vez… Villanos había que darle voz a un villano de Disney. Sin embargo, en Érase Otra Vez Entre Mundos pedían una vuelta de tuerca, ya que buscaban retellings, pero que también hubiera un crossover (mundos mezclados) entre dos historias Disney. La premisa me gustaba mucho, pero también me parecía muy complicada. Las anteriores convocatorias fueron difíciles porque no es sencillo hacer un retelling que llame la atención y al tiempo sea una original y entretenido. Reconozco que durante un tiempo pensé que no me iba a presentar, pero una pequeña parte de mí dijo “¿y si lo intentas?”.

Fotografía del colgante con la moneda que lleva Elizabeth

Leyendo las bases de la convocatoria me di cuenta de que en esa ocasión no solo se permitían cuentos clásicos de Disney, sino también cualquier película de Disney. Cuando Roberto Caldera me confirmó que, en efecto, así era, mi yo del pasado soltó un grito de emoción y el germen de la historia empezó a surgir. Soy muy fan de las películas de Piratas del Caribe. Es más, la primera me la habré visto al menos quince veces y es de mis largometrajes favoritos. Así que me pregunté “¿por qué no?”.

Escribir algo sobre esta saga tan mítica me daba mucho miedo y respecto, sobre todo porque Jack Sparrow es un personaje de lo más peculiar. Por suerte, parte del pánico que me daba la temática de piratería se disipó cuando me atreví a presentarme a la convocatoria de El kraken liberado y me aceptaron entre su tripulación. Con ese paso dado tan solo quedaba enfrentarse al temor de meter la pata y no estar a la altura.

De vez en cuanto me gusta retarme y salir de mi zona de confort en cuanto a escritura de refiere. Por lo que una vez tomada la decisión de que quería participar y, además, hacerlo con Piratas del Caribe, tan solo quedaba escoger la otra historia con la que hacer el crossover. Después de darme muchas vueltas decidí buscar una historia que pudiera ser afín, o lo más afín posible, a Piratas del Caribe.

Durante un instante me planteé volver a escribir de Peter Pan para aprovechar, en esta ocasión, a Garfio, pero Cristina Ogando me sugirió utilizar Moana/Vaiana. La idea me gustó tanto que empecé a pensar en cómo podía mezclar ambas historias y que las dos tuvieran importancia en el relato. Durante mucho tiempo busqué la forma de encajar Moana/Vaiana con la primera película de Piratas del Caribe, pues no solo fue la que abrió el melón para la saga, sino que además es la mejor película de todas las que han hecho hasta la fecha.

Quería ajustarme a las historias originales lo más posible, por lo que darle una vuelta de ciento ochenta grados a las películas estaba descartado. Decidí verme las películas de Piratas del Caribe para refrescar la memoria (y porque cualquier excusa es buena para verlas). Fue entonces cuando me di cuenta de que había elementos en común tanto en Vaiana como en Piratas del Caribe que podía utilizar y ahí fue cuando las piezas del puzle empezaron a encajar en mi cabeza.

Como soy brújula me tiré a la piscina y empecé a escribir sin saber muy bien por dónde iba a tirar. Me di cuenta de que lo que surgió en un inicio no daba para contarlo en un relato con la extensión que pedían en la convocatoria. Por lo que tuve que descartarlo, abrir otro documento Word y volver a empezar.

Selfie en el que llevo colgado el medallón de la primera película de Piratas del Caribe

Quería hacer un homenaje a Jack Sparrow, ese personaje que con su peculiar forma de ser conquistó a todo el mundo y brilló con luz propia, así que tenía claro que el hilo conductor debía ser él. Con las películas frescas en mi cabeza y la banda sonora reproduciéndose en mi dispositivo ( iba a trabajar con la banda sonora de Vaiana, volvía con la de Piratas del Caribe y viceversa), comencé a escribir el relato que encontraréis en la antología de Érase Otra Vez Entre Mundos.

Reconozco que una vez entré en materia, Sparrow me condujo por el relato con fluidez y facilidad. Poco a poco todo fue tomando forma a mi alrededor. Durante la escritura, además, introduje muchos guiños tanto de Piratas del Caribe como de Vaiana, algunos de ellos espero que os saquen una sonrisa.

Confieso que, aunque al principio fue un verdadero quebradero de cabeza y estuve a punto de tirar la toalla en varias ocasiones, una vez di con lo que quería contar, disfruté muchísimo escribiéndolo. Para el título del relato reutilicé el de la segunda película de Piratas del Caribe porque, después de valorarlo, vi que era lo que mejor representaba la historia. Además, para el inicio del relato utilicé un recurso que me gusta mucho y que uso bastante en mis historias porque da mucho juego.

Me esforcé mucho para que la historia quedara lo mejor posible y estaba muy nerviosa por el fallo del jurado. Cuando este salió el veredicto yo estaba en el fisio. No fue hasta que salí de la consulta que me enteré, gracias a Cristina Ogando y a Rubén Rodríguez, de que me habían seleccionado. Casi suelto un grito de emoción. Mi yo pasado (que tenía un poster de Piratas del Caribe y diferente merchandising de la primera película) nunca soñó con que podía escribir sobre ese personaje que tanto le fascinó. Y si no se imaginó aquello, tampoco pensó que pudiera salir seleccionada con una historia con Sparrow de protagonista.

Asimismo, me hizo especial ilusión estar entre los seleccionados de esta antología porque ya he participado en las dos anteriores que se han publicado: Érase Otra Vez y Érase Otra Vez…Villanos.

Me hace muchísima ilusión que vayáis a poder leer «El cofre del hombre muerto», tan especial para mí porque es mi homenaje particular a Jack Sparrow. Si os animáis a leerlo espero que os guste y disfrutéis de su lectura tanto como yo disfruté (y sufrí) con su escritura.

2 comentarios sobre “Cómo nació “El cofre del hombre muerto”, relato seleccionado en Érase Otra Vez Entre Mundos

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